Archive for the ‘El Diario’ Category

Belgrano provoca ira

Belgrano provoca ira.

Hay algo difícil de explicar con palabras y por ende, muchas veces, se manifiesta en gestos. No es una casualidad que seamos siempre los más violentos en Córdoba. “No se aguantan perder”, dicen. Más vale que no nos aguantamos perder y espero que eso nunca suceda.

Belgrano provoca ira.

Todavía no terminó el partido. Ya apagué la radio. Nunca lo hago. Hoy sí. Perder 3 a 0 contra un equipo de mierda como Sportivo Italiano me provoca violencia. Si tan sólo fuese por este único partido. No. Esto viene hace cinco años. Prender la radio, apoyar la oreja al parlante y esperar… los goles del local, los comentarios de mierda de los relatores, ese gritito que llega, que se escucha de fondo, ese grito de gol de los cien pelotudos que van a ver a esos equipos de mierda, esas populares semivacías con cien pelotudos que se nos cagan de risa, cien pelotudos hinchas de equipos de mierda. La re mil puta madre que los parió.

Belgrano provoca ira.

Cada día me molesta más escuchar los partidos de mi equipo por la radio. Cada día odio más. Cada día, cada fecha, descreo de las palabras que me llegan, aunque estas se acerquen a la realidad. No importa. No les creo. Yo quiero ser el testigo de mis enojos. Ya no quiero la traducción periodística de los sucesivos fracasos de Belgrano. La re mil puta madre que los parió.

Belgrano provoca ira.

Mejor no sigo.

Prendo la radio.

De vuelta.

Al parecer en el momento justo.

Terminó el partido. Confirmo el patético tres a cero.

Mejor no sigo.

Belgrano provoca ira.

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Gol Delorte

El partido era a las 8 de la noche. Los diarios lo decían así, la gente también. Pero TyC se encargó de demostrarnos una vez más que fútbol y televisión van de la mano como padre e hijo (dejando en claro quién ostenta la paternidad en esta gran familia).

A la hora consignada las pantallas de tv transmitían el emocionante partido entre Uruguay y Brasil del premundial de Básquet que se desarrollaba en Puerto Rico. Sentados en un bar, con una cerveza y sin radio, no nos quedó otra que esperar, ajustar el culo a la silla y que los minutos transcurrieran en total incertidumbre. Finalmente, a eso de las ocho y media, encontramos el partido en Bahía Blanca. Veinte minutos del primer tiempo: Olimpo cero, Belgrano cero. Por lo menos no íbamos perdiendo.

Ninguno de los dos equipos jugó bien y relator y comentarista se encargaron de repetirlo una y otra vez, pero siempre intensificaron su enojo con Belgrano. “Creo que los porteños de TyC odian a Belgrano”, me decía mi amigo Andrés mientras veíamos el partido. Puede ser; todos los hinchas de Córdoba sienten lo mismo.

Hay algo que no deja de sorprenderme. Belgrano tiene la capacidad de plantarse de visitante y hacer que todo el desarrollo del partido sea malo, malísimo. Nadie juega bien contra Belgrano. No sé qué extraño hechizo se produce pero todos los partidos de visitante son iguales: el conocido “dolor de ojos”.

Un compacto del partido mostrará más de media docenas de llegadas claras del visitante y algunas menos de Olimpo. Pero, ellos tuvieron un Delorte más grande que una casa, y de pelota parada ganaron el partido. Ninguno de los dos hizo lo debido para quedarse con los tres puntos pero ellos eran locales y pudieron ganar un típico partido de la B Nacional.

Mientras escribo estas líneas la noticia de la renuncia (¿o lo despidieron?) de Labruna ya tiene todo el peso de la certeza. Van tres fechas y hay olor a “cama”.

Ahora vendrá otro técnico.

¿Qué carajo puedo pensar de eso?

El veranito de San Juan

Crónica con título fácil. Las asociaciones caen solas, maduras como este verano falso que nos toca vivir. Se sabe que existe un fenómeno meteorológico al que todos llaman popularmente “el veranito de San Juan”. Se trata de algo así como “frentes fríos subantárticos que no logran subir hacia el norte, por lo que las temperaturas suelen alcanzar valores altos para la época del año”. O sea: hace calor cuando debería hacer frío. Realizando investigaciones posteriores al partido descubrí que el nombre del fenómeno no tiene nada que ver con la provincia cuyana sino con una cuestión religiosa de la que poco entiendo. Así, el calor y la procedencia del equipo sólo me sirvieron para titular esta crónica derrotada. El “veranito” no les corresponde a los sanjuaninos, mucho menos un 3 a 1 en Alberdi.

El partido de ayer se presta para escribir largos párrafos con observaciones pesimistas sobre el juego de Belgrano al que la mayoría de los medios de Córdoba se apresuraron a cumplir. En este punto me animo a diferir y trataré de explicar porqué.

El que vio jugar a Belgrano en los últimos tres años sabe que el equipo casi nunca jugó bien al fútbol. A lo sumo queda en el recuerdo la garra ante las últimas adversidades: las dos promociones con Racing y Central. Pero no mucho más. A mi entender el Pirata generalmente hace muy poco para ganar los partidos y ganar o perder es una cuestión de resultados (que no es poco) pero que no permite analizar el nivel de juego. Es por eso que el 1-3 que le propinó San Martín no es sinónimo de mucho. Sí, el equipo no jugó bien. Perdió contra un rival que hizo poquísimo (bueno, los goles, que con eso basta) pero Belgrano hizo algo raro: no tiró pelotazos. ¿Alcanza esto para mantener mi optimismo? Por ahora sí.

El partido se jugó a las tres y media de la tarde con un calor desubicado. Belgrano arrancó bien, intentado jugar por el piso, tratando de dar pases y buscando profundidad. Todo venía normal. Ninguno de los dos hacía demasiado. Belgrano tenía dominio total de la pelota y los sanjuaninos se limitaban a quedarse con las migajas de posesión que les quedaba. Pero, como el fútbol es fútbol, a los 23 minutos del primer tiempo la defensa celeste se hizo un nudo y dejó un rebote mansito a la altura del área grande, que un jugador de San Martín se encargó de convertir en el primer gol de la tarde. Y así terminó la primera parte.

Ya en el segundo, con Soriano por el pelado Bustos, Belgrano siguió intentando llegar al gol pero se topó con un buen arquero que no sacó muchos tiros al arco pero despejó muchos centros a la olla y una docena de desbordes que el pirata no supo aprovechar. Los minutos corrían y ese mandato de pelota por el piso se fue convirtiendo en “fulbito”: o sea toquecito intrascendente.

En un momento bajaron el trapo gigante para inyectar adrenalina y empuje desde la tribuna. Parece que no funcionó demasiado bien porque los sanjuaninos metieron el segundo y en la popular casi nadie se enteró. Después llegó el tercero y el descuento de Chavarría para redondear una tarde triste.

Muchas crónicas hablaron de “volvió a jugar mal” y de “el equipo se retiró silbado”. Yo no sé qué partido vieron los cronistas y en qué lugar de la cancha se pararon (mejor dicho: se sentaron) pero desde la popular, las cabezas gachas eran el eco de una tristeza obvia y no de un enojo profundo: la gente reconoce el esfuerzo (por ahora) y los aplausos bajaron desde la tribuna para hacerle sentir al equipo que no conviene bajar los brazos y renunciar a una idea un poco más ambiciosa.

Principio de juego

A esta altura, con las primeras fechas ya disputadas, estas palabras se presentan como previa de los encuentros a disputarse. Se sabe que hoy, sábado 29 de agosto, en Alberdi, Belgrano jugará contra San Martín de San Juan. Que mañana domingo Instituto visitará a Independiente Rivadavia de Mendoza. Y que Racing de Nueva Italia será local en el distante Chateau ante Talleres. Los invito a sumarse a este juego. A partir del martes a primera hora estarán todas las crónicas de estos partidos. Seguramente algunos aparecerán antes, pero no queremos generar falsas expectativas. Escribir sobre las emociones del fútbol implica un proceso mucho más profundo que la mera descripción del resultado y el desarrollo del juego. Los esperamos a todos y todas. Un abrazo: Los tres.

Arranca por el aire

En nombre de eldiarodellunes quiero/queremos agradecerles a todos los que nos brindaron/bridan su apoyo día a día. La gente pide a gritos que volvamos a publicar, que no nos durmamo’, que “manga de vagos pongan el culo en la silla y peguenlé a ese teclado”, que “si no empiezan a postear algo iá se va todo al carajo”. Entonces, ante tanta demostración de cariño hemos decidido seguir con nuestra idea, no claudicar en nuestras emociones, comprar una radio con mucho alcance para agarrar los partidos de talleres en todo el territorio de la extensa y hermosa república Argentina y hacer todo lo posible por patear fuera de la cancha a todas las injustas tristezas.

Eso y todo lo que se les cante.

Ahora se vienen los mejores meses de mi vida. Se viene el telefonazo a cualquiera para decirle: “¿nos comemos un asado y vemos Banfield contra Argentinos Juniors?” o “eh, culiado, ayer jugaron Tigre con Lanús y no viniste, sos un puto”. Todo eso, todos esos partidos de mierda que no podíamos ver hoy se transforman en una hermosa realidad televizada por Canal 10. Ahí tené!

Amigos (y amigas ¿por qué no?): vuelve El Diario del Lunes. Y está bien que así sea. Abrazos y hasta la próxima crónica.